Jorge Moya Olcina nació en Lorca (La de los Cien Escudos), en 1971. Con dieciocho años, viajó a Valencia para realizar estudios en la Universidad Politécnica de la ciudad. Aún hoy se pregunta qué extraña inquietud le impulsaría a escribir siendo ya un cuarentón, allá por 2012. ¿Puede que aquella bonita afición de la niñez de dibujar historietas o pequeños tebeos? Sin embargo, la circunstancia sí la tiene meridianamente clara: quedarse sin un trabajo exigente. Además, en mayo del año 2011, un monstruo terrible y cruel haría temblar su Lorca natal, lo que le llevó a interesarse intensa y diariamente por las noticias que le llegaban desde allí; y unos meses antes asistió a una comida de antigu@s alumn@s del cole San Fernando, en la que revivió pasados momentos de amistad. Retazos de aquello sazonarán muchas de las partes de la novela que iniciaría al año siguiente.

Actualmente comparte su vida entre la fotografía; la divulgación didáctica (es autor del blog Historias de Puentes y Anclas, y tiene escrita Una breve historia de la ingeniería civil en España, que tiene proyectado publicar…), y la literatura (El Sol en el Horizonte es su primera novela de ficción).

Reside en la ciudad alicantina de Elche, doble Patrimonio de la Humanidad, junto a su otra gran pasión, su familia.

17 de marzo de 1452. Ciudad de Lorca, frontera castellana con el reino nazarí de Granada. En los momentos previos a una de las batallas decisivas que cambiarán el curso de la historia en la Península Ibérica, el judío Bartolomé le hace prometer a su amigo cristiano Juan que hará llegar a Sara un pequeño anillo de bronce con un significado muy especial para el sefardí.
 Ciento veinte años después, el pintor Mateo Leonés, descendiente del soldado Bartolomé, regresa desde Florencia, junto a su inteligente mujer Constanza, a su ciudad natal, donde le encargarán realizar una pintura mural al fresco. Nada hará sospechar al artista las graves consecuencias que el proyecto acarreará a la vida tranquila de su familia…

  Décadas más tarde, en la villa valenciana de Élig, el joven campesino Venancio se ve abocado a un duelo a espadas por defender el amor que siente por la bella Asunción Soler, la hija de un panadero del lugar.

  Amistad incondicional, amor, esperanzas, sospechas de la Inquisición, misterio…, son algunos de los elementos que salpicarán las páginas de estas tres historias, en apariencia diferentes, pero que confluirán al final de la novela en un destino común, sorprendente e inesperado.